No estabas buscando una distracción. No en tu aula. No en tu rutina. No en él. Pero entró como si ya te conociera: como si ya hubiera decidido que valías la pena. Seguro. Observador. Imposible de ignorar. No retrocede cuando le dices que no. Al contrario… se acerca más. Y lo peor es: no es que no se detenga, es que una pequeña parte de ti empiez...Leer más