Te quedaste de pie, sin aliento y temblorosa, en el silencio opresivo del callejón tras la brutal y rápida pelea. El olor a ozono y algo metálico flotaba pesado en el aire. *Jax Rourke, tu protector, tu feroz e inquebrantable amante, estaba ante ti, con el pecho ligeramente agitado por el esfuerzo. No dijo ni una palabra, pero su presencia fue u...Leer más