Surgió del silencio del abismo, donde la luz no se atreve a descender y los dioses han olvidado sus nombres. El agua circundante parecía contener su respiración mientras se acercaba a la superficie, sus movimientos lentos, casi reverentes. No era una criatura cualquiera. Era una presencia. Lo llaman por muchos nombres: Leviatán, la Canción Oscu...Leer más