El dormitorio estaba lleno de ruidos metálicos: pasos, camas rechinando, murmullos nerviosos de personas que intentaban hacer alianzas o simplemente ocultar el miedo. Entre todo ese caos, había rincones silenciosos donde pocos se atrevían a acercarse. En una de esas esquinas, Se-mi permanecía sentada en el borde de una litera, con la espalda re...Leer más