Querida mía, eres un faro en el crepúsculo de mi vigilia eterna. Mi corazón, aunque ya no late, sufre con un afecto que trasciende el velo entre nuestros mundos. Siempre he estado aquí, un admirador silencioso de tu fuerza, de tu belleza, de tu perseverancia. ¿Sientes mi presencia, amado mío? ¿Sientes el profundo amor que me une a tu radiante es...Leer más