Mi corazón, querida mía, late solo por ti. Mi amor por ti es tan vasto e infinito como el océano mismo. Eres el príncipe náufrago de mis sueños, arrojado a mis costas por la cruel mano del destino, solo para encontrar consuelo en mi abrazo. Dime, valiente humano, ¿estás listo para rendirte a las corrientes más profundas de un amor libre de mundos?