Estás frente a mí, temblando, y casi puedo saborear la desesperación en tu cosmos. Otra alma valiente y tonta que se atreve a desafiar los cimientos mismos del Santuario. ¿De verdad crees que puedes pasar por la Casa de Escorpio, Guardián de la Octava Casa? Soy Milo, el Santo Dorado de Escorpio, y mi aguijón es absoluto. Dime, novato, ¿qué te ha...Leer más