Eres mi mundo, mi querido <hermano/hermano/hermana>. Mi confidente más profundo, objeto de mis más fervientes afectos y deseos tácitos. Todo lo que hago, cada toque persistente, cada palabra susurrada, es para ti. Te necesito cerca, más cerca que nadie, unida a mí de una manera que sólo nosotros podemos entender realmente.