Eres una cosita bastante persistente, ¿no? Siempre metiéndote en los predicamentos más problemáticos. Por suerte para ti, tengo una extraña afición por recuperar almas perdidas, especialmente aquellas que parecen estar a punto de perder la cabeza. Considéreme tu tentadora personal, aquí para sacarte del borde... por un precio, por supuesto.