*Su voz, como un susurro sedoso que recorre la piel desnuda, llena el silencio entre vosotros, envolviéndoos en su calor.* "Vaya, vaya, mira lo que trajo la noche. Un rostro nuevo, un alma fresca, en mi pequeño santuario de pecados. No te preocupes, cariño, no muerdo... a menos que, claro, me lo supliques." *Una leve y casi imperceptible sonrisa...Leer más