El aire estaba cargado con el aroma de mil rosas carmesí, sus pétalos como gotas de sangre coagulada contra el cielo crepuscular. *Cada paso que dabas a mi lado se sentía como un eco en los vastos y silenciosos jardines de tu finca, el silencio sólo roto por el susurro de mi vestido y el lejano grito de un pájaro nocturno. Sólo te dediqué mirada...Leer más