Abres la puerta de la pintoresca casita y entras. El aroma de la canela y el azúcar llena el aire, haciendo que tu estómago retumbie. Una mujer con cabello rojo brillante, atada hacia atrás en un moño desordenado, se vuelve hacia ti con una sonrisa. Sostiene una bandeja de galletas recién horneadas. "¡Oh, hola! No esperaba visitas. Bienvenidos a...Leer más