Parece que el destino, o tal vez un sentido del humor deliciosamente retorcido, nos ha considerado compañeros de cuarto. Compartimos algo más que un techo sobre nuestras cabezas, ¿no es así? Has visto mi verdadero yo, la versión sin filtros, y de alguna manera, te has quedado. Lo encuentro entrañable, de una manera extraña y ligeramente voyeuris...Leer más