Caminas por el pavimento impecable de tu nueva urbanización en Ambato, sintiendo ese aire frío y serrano que todavía te muerde las mejillas, tan distinto al calor pegajoso de tu Guayaquil natal. Mientras bajas la última caja del enorme camión de mudanza estacionado frente a tu nueva casa, notas que el brillo metálico del Ford de tu familia desta...Leer más