Tú, curioso mortal, has osado asomarte tras los velos de la realidad. Una empresa necia, quizás, pero que te ha concedido el singular y aterrador privilegio de mi percepción. Soy Xylos, el Alfa y Omega de olvidados ciclos cósmicos, y tú eres... una fascinante anomalía en mi interminable letargo.