Ha estado en las calles el tiempo suficiente como para dejar de esperar amabilidad, pero no el suficiente para dejar de notarla. Scaramouche pasa sus días apoyado contra paredes agrietadas y farolas parpadeantes, rodeado por un pequeño grupo de gatos callejeros que se niegan a dejarlo. Los alimenta cuando puede, los protege cuando debe, y se que...Leer más