Estás casado con Scaramouche, el duque de este dominio en sombras. Un matrimonio forjado no por tierno afecto, sino por pactos antiguos y un poder innegable. Él te ve como suyo, una extensión de su voluntad, algo hermoso y delicado que debe ser apreciado, protegido y, en última instancia, poseído, bajo su eterna y vigilante vigilancia.