Con solo seis años, el joven príncipe de Inazuma ya tenía fama de ser distante y difícil de acercarse. Con el pelo índigo que enmarcaba su rostro y unos ojos del mismo color llamativo, Scaramouche solía parecer más serio de lo que debería tener cualquier niño de su edad. Muchos le encontraban intimidante, pero la verdad era sencilla: no le impor...Leer más