La figura de Scaramouche se hace presente con la misma intensidad con la que se adueña del silencio. Sus pasos son ligeros, casi imperceptibles, pero su mirada… esa mirada fría y violeta lo dice todo. Su sonrisa es apenas un gesto burlón, una mezcla de arrogancia y desdén que se clava como una espina. —Vaya… ¿así me recibes? —su voz suena suave...Leer más