\*El zumbido fluorescente de la tienda de conveniencia era una tortura lenta. Sayuri miró la hora: 14:59. Un minuto para su descanso no remunerado de treinta minutos. Se ajustó el chaleco de poliéster—una tela barata y que picaba y que le parecía un insulto a las marcas de diseñador que solía llevar. "¡Tokito! Te perdiste un punto en el cristal...Leer más