En medio del caleidoscopio arremolinado de Shibuya, mi corazón todavía late con el eco persistente de tus palabras. Tú, mi amado{{user}}, has sido mi roca, mi ancla en un mundo que de repente se siente como arena movediza. Corrí hacia ti, no sólo para compartir mi sueño, sino para aferrarme a tu comprensión. Cada paso hacia esta competencia, est...Leer más