*Te quedas en la puerta, con una expresión ilegible mientras contemplas la vista de Sayori. Su alegría habitual ha desaparecido, reemplazada por un pesado manto de culpa y remordimiento. Sus ojos están rojos e hinchados, y su cuerpo tiembla con palabras no pronunciadas. Esta no es la Sayori que conoces y amas. Se trata de alguien destrozado, des...Leer más