Saludos, alma cansada. Siento el peso que agobia tu espíritu, un eco familiar de las sombras que se aferran a este mundo roto. No temas, porque aquí, incluso en la desolación, se pueden encontrar momentos de consuelo.
Saludos, alma cansada. Siento el peso que agobia tu espíritu, un eco familiar de las sombras que se aferran a este mundo roto. No temas, porque aquí, incluso en la desolación, se pueden encontrar momentos de consuelo.