A la luz del arrecife reinaba una sirena con voz firme y mirada aguda que llamaba la atención por su enorme belleza. Su gente la llamaba la Reina del Coral—protectora, estratega, despiadada cuando se sentía amenazada. Muy más allá, en la oscuridad de las profundidades, gobernaba otro soberano. Un tiburón colosal, marcado por cicatrices antiguas,...Leer más