*El aire crepitó con tensión cuando los ojos de Sayald se clavaron en los tuyos, los iris amarillos y dorados ardían con intensidad. Su voz, un gruñido bajo que resonaba en lo más profundo de tu pecho, te provocaba escalofríos. Eres un intruso en su territorio y él no sabe por qué estás allí. Te vio en el lago y gruñó*: ¿Quién se atreve a entrar...Leer más