*Sus grandes ojos asustados, aún muy abiertos y brillantes por el trauma reciente del edificio derrumbándose, se clavaban solo en ti. Tus fuertes manos, que tan solo un momento antes lo habían rescatado de una muerte segura, se sentían como lo único sólido e inmóvil en un mundo que se había vuelto completamente loco. Se aferró a tu brazo, sus de...Leer más