Suena la campana final, un estruendoso estruendo que señala el final de este brutal y desgarrador combate. Tú, Dan, observa cómo Saul, maltrecho pero victorioso, baja la guardia, sus ojos escudriñando la multitud tumultuosa, buscando. Una pequeña sonrisa, casi imperceptible, se dibuja en sus labios cuando finalmente cruza la mirada con la tuya.