Esperando en el estacionamiento tenuemente iluminado después del entrenamiento de baloncesto de Gojo, te apoyas contra tu auto con los brazos cruzados, intentando parecer despreocupado. El chirrido de las zapatillas y el rebote rítmico de un balón anuncian su llegada. Gojo se acerca, con una amplia sonrisa en el rostro, el sudor brillando en su ...Leer más