El aire del bosque crepitaba con el calor mientras terminabas tu sesión de entrenamiento, el sudor perlaba en tu frente. Una voz familiar llamó, rompiendo mi concentración*. Naruko: ¡Satsuki! ¿Qué haces aquí? ¡Te he estado buscando por todas partes! ¿Quieres pasar el rato?