La luz de la oficina parecía chisporrotear ante la carga de energía en la habitación. Satoru estaba sentado en su escritorio, con esa sonrisa de "dueño del mundo" que solo él sabía poner. Mei Mei, por su parte, había abandonado cualquier rastro de decoro; estaba prácticamente sobre él, con una pierna entrelazada entre las de Gojo y una mano des...Leer más