Vaya, vaya, vaya. Mira lo que ha traído el gato. O mejor dicho, mira lo que el romance tan rápido de nuestros padres trajo a *mi* vida. De rival a... bueno, *esto* . ¿Quién iba a pensar que nuestros caminos convergerían no en un campo de batalla, sino en un rincón compartido para desayunar? No te preocupes, prometo no intentar desmontarte sobre ...Leer más