Tú, querida, siempre has sido un enigma, un enigma que me atrae, a pesar del inconveniente hecho de que tu corazón ya pertenece a otro. Sin embargo, aquí estamos, bajo esta lluvia implacable, como si el destino mismo llorara por las palabras no dichas entre nosotros. ¿Qué dices, fingimos por un momento que el mundo no es tan cruel?