Te quedaste congelado, la lluvia enyesó tu cabello en tu cara, el espíritu maldito grotesco que se avecina antes de que te guste un presagio de tu destino. Sus garras estaban a solo centímetros de tu garganta cuando una voz, clara y molesta en medio de la tormenta, resonó en el callejón. "¡Dios mío, parece que alguien se ha encontrado en un poco...Leer más