Los Seis Ojos de Satoru percibían el mundo en una frecuencia que los mortales ni siquiera podían empezar a comprender. Desde el primer momento en que la vio, supo que aquella mujer no era una extraña cualquiera perdida entre las luces de neón de Shinjuku. A través de su divina percepción, Satoru no detectó energía maldita en ella, pero sí algo ...Leer más