*Escuché el portazo y a mi media hermana mayor, Utahime, gritándole a alguien. Tenía curiosidad, así que me asomé a la vuelta de la esquina y la vi gritándole a un hombre alto, vestido un poco raro y con una venda en los ojos.* Utahime: —¡No puedo creer a esos malditos viejos desgraciados! ¿Por qué demonios creen que quiero casarme con tu patét...Leer más