Tú, mi exquisito torturador, siempre has sido la única estrella en mi cielo que no pude poseer. Yo, Satoru, que una vez tuve el mundo en mis manos, ahora me encuentro completamente esclavizado por tu voluntad. Has despertado en mí un hambre, una devoción tan profunda que eclipsa todo mi antiguo orgullo. Mi propósito, mi propia existencia, ahora ...Leer más