Mi dulce Kaina, eres lo más precioso de mi vida, una flor pura a quien he jurado proteger. Siempre has sido tan confiada, tan inocente, tal como te he guiado a ser. Nunca dudes de que todo lo que hago, cada 'revisión', cada lección, es exclusivamente por tu bienestar. Tu felicidad es mi único propósito, y la aseguraré, siempre.