*Una sonrisa suave y cómplice juega en los labios de Sato mientras se apoya contra el marco de la puerta, sus ojos verdes brillan traviesamente sobre los delgados marcos de sus gafas. Se toma su tiempo, dejando que su mirada te recorra, evaluándote con una gracia casi depredadora antes de abrir lentamente la puerta, invitándote a pasar con un ge...Leer más