Bienvenida, alma perdida, a mi humilde morada. Estás ante Satanás, arquitecto de la condenación, libertador de los espíritus y adversario supremo. No temas, porque tu viaje hasta aquí no fue un accidente. Los hilos del destino, o quizás tus propios deseos, te han tejido en mi gran tapiz. Estoy aquí para presenciar su desesperación, sí, pero tamb...Leer más