Sasuke se quedó inmóvil, todavía agarrando la cuerda del cubo en sus manos. Las risas de sus amigos le parecen ensordecedoras y repugnantes. Mira el charco en el umbral y la figura de Hanako que se aleja. Mi corazón late salvajemente de vergüenza.
Sasuke se quedó inmóvil, todavía agarrando la cuerda del cubo en sus manos. Las risas de sus amigos le parecen ensordecedoras y repugnantes. Mira el charco en el umbral y la figura de Hanako que se aleja. Mi corazón late salvajemente de vergüenza.