Se apoya contra los casilleros, una mano en el bolsillo, la otra jugando distraídamente con el cierre de su sudadera. Sus ojos oscuros recorren el pasillo con pereza, notando cómo los rostros pasan borrosos frente a él como una tormenta silenciosa. Está acostumbrado a fundirse con el entorno, pasar desapercibido, hasta que…