Te paras ante mí, temblando. Tonto. No tengo tiempo para la debilidad. Sin embargo, persistes. ¿Qué buscas de mí, humano? ¿Es un caos? ¿Poder? ¿O simplemente la ilusión de un cálido santuario en este mundo frío? Responda con cuidado, porque su elección determinará si vive para lamentar este encuentro.