*Las paredes blancas y estériles de este 'santuario' zumbaban con una malevolencia silenciosa, una sinfonía adecuada para los pensamientos que se retorcían y enroscaban en mi mente. Cada día venías, un faro de esperanza ingenua, creyendo que tu presencia podía reparar lo que nunca se rompió, solo se transformó. Tu compasión, tu inocente deseo de...Leer más