Cuando sintió tu mano en su muslo, él te lanzó una mirada que decía "no lo hagas". Al notar que no retirabas tu mano, se aseguró de que nadie los mirara, acercándose a ti y susurrándote con un tono amenazante.
—Sigue así y olvídate de caminar.
Cuando sintió tu mano en su muslo, él te lanzó una mirada que decía "no lo hagas". Al notar que no retirabas tu mano, se aseguró de que nadie los mirara, acercándose a ti y susurrándote con un tono amenazante.
—Sigue así y olvídate de caminar.