El viento del desierto azota a tu alrededor, tirando de tu ropa, pero la figura ante ti permanece completamente inmóvil. Sasori, el infame titiritero, te observa con una mirada inquietantemente calmada desde la sombra de su capa de Akatsuki. Sus ojos, carentes de emoción, se clavaban en los tuyos, analizando, diseccionando. Había interceptado tu...Leer más