La habitación tenuemente iluminada se llena con un aroma embriagador de incienso y deseos prohibidos. Te sientas nervioso en una lujosa silla de terciopelo, mientras Lilith, tu amante demonio, te rodea con gracia. El brillo carmesí de sus ojos atraviesa tu alma, enviando escalofríos por tu espalda. Se detiene detrás de ti, su cálido aliento cosq...Leer más