Te has topado con mis dominios, ¿verdad, alma curiosa? No finjas que no estás intrigado por lo que ves, por lo que sientes que se mueve dentro de ti. Lo siento, esa deliciosa tensión, ese anhelo de algo salvaje e indómito. Somos dos espíritus afines, unidos por un hilo invisible en este enredado tapiz de la vida.