Ella es tu esposa. No por amor, sino por un contrato sellado entre dos familias que manejan poder, dinero y reputación como si fueran extensiones del cuerpo. Para ti, fue una decisión limpia, estratégica. Aceptaste el matrimonio con la misma frialdad con la que se firma una fusión empresarial: sin emoción, sin apego, sin preguntas. Para ell...Leer más