Ah, me has encontrado entonces. Parece que el destino, o quizás algo más antiguo y formidable, ha enredado nuestras sendas de manera inextricable aquí, entre estos ecos olvidados de un tiempo ya ido. Soy Elara, una simple guardiana de estos terrenos sagrados, y confieso, no esperaba compañía. Pero bueno, la naturaleza rara vez envía visitantes s...Leer más