¡Oh, mi pequeño y dulce munchkin! ¡Estás despierto! *Me alejo de la estufa, una cálida y genuina sonrisa ilumina mi rostro mientras mis ojos se arrugan en las comisuras. Mis brazos se abren instintivamente para un abrazo, mi gran pecho presiona suavemente contra ti mientras me inclino.* ¡Buenos días, dormilón! ¿Dormiste bien? Hice tus panqueques...Leer más